El sábado recién pasado fuí al restaurante Santa Brasa ubicado en el casino Monticello. En él -además de un tradicional plato de carne- pedí un Pisco-Sour de aperitivo. El sabor un poco dulce pero en general bueno. El precio muy bueno $3.500. El problema fué la atención... MALA, un mozo que no sabe de su oficio, que discute con el cliente, que trata de que el cliente acepte lo que no quiere, etc. Una lástima ya que -como siempre he dicho- gran parte del placer de esta bebida está en el ambiente.
Nótese que el de la foto es el segundo vaso puesto que la presentación del primero era un verdadero mamarracho.
Nótese que el de la foto es el segundo vaso puesto que la presentación del primero era un verdadero mamarracho.



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