Sabía usted, que no existe una relación directa entre las piernas o lagrimas del vino en copa con la cantidad de glicerol en el vino. Entonces que son las lágrimas, son huellas formadas en la pared de la copa, en forma de gotas que caen lentamente, después de humedecida ésta con vinos ricos en alcohol y glicerina. Sinónimos: cortinas, piernas.
Por piernas se conoce a un efecto que hacen todas las bebidas alcohólicas, en más o en menos, cuando se las agita dentro de una copa. En el vino, son esas gotas delgadas que caen lentamente por las paredes, describiendo una delgada y persistente estela a su paso. A esas gotas y estelas, se las llama indistintamente lágrimas o piernas, dependiendo el lirismo del catador, ya que visualmente las recuerdan.
Como el vino no se comporta igual que el agua, por ser una solución hidro-alcohólica, forma muchas piernas que por lo general se asocian con calidad de producto. De hecho, cuantas más hay, más lentamente se formen y caigan y más delgadas resulten, se presume que el vino es mejor. Y sólo se presume, porque en la medida que se degusta con la boca, las piernas no nos informan sobre el gusto del vino, pero sí acerca de su densidad, cuerpo y peso, algo que también se juzga en el paladar.
Además de agua y alcohol (etanol), en el vino abunda la glicerina y algunos azúcares que aumenta su viscosidad, todos de origen natural. Cuando el producto es agitado en una copa y a su vez este se adhiere a las paredes de cristal, al adelgazarse la sección el alcohol se evapora velozmente haciendo que el líquido forme gotas al caer. Por lo regular se cree que un vino que forme mayor cantidad de piernas es mejor, porque lo que se premia hoy es el cuerpo y la densidad por sobre muchas otras sensaciones. Sin embargo, un vino edulcorado a propósito para enmascarar defectos, formará gran cantidad de gotas, lo mismo que uno que esté subido de alcohol y que resulte quemante al paladar, como una caña o un aguardiente cualquiera.
Las piernas del vino dan una información útil sobre qué esperar de su viscosidad, aunque el veredicto siempre está en la boca. Pero su elegancia y gracia para descender se han convertido en eje de la apreciación visual del vino, porque siempre dan que hablar. Y se sabe: si hay algo que hacer mientras se bebe un vino es beber, comer y conversar.
En Australia, en 2007, se hicieron pruebas con alcohol y glicerol controlado en 9 muestras de vino para ver qué pasaba en boca (cuerpo, sabor, acidez, etc.) Los resultados mostraron que a mayor nivel de alcohol mayor era la sensación de viscosidad en el vino.
¿Qué es lo que nos da la sensación de densidad en boca? El alcohol es el principal componente, los polifenoles totales, el azúcar residual, contenido de polisacáridos, proteínas y algunos esteres.
¿Qué aporta el glicerol al vino? Algo de sabor dulce, es todo.
(Fuente: Claudia Espoz B. Sommelier)
Por piernas se conoce a un efecto que hacen todas las bebidas alcohólicas, en más o en menos, cuando se las agita dentro de una copa. En el vino, son esas gotas delgadas que caen lentamente por las paredes, describiendo una delgada y persistente estela a su paso. A esas gotas y estelas, se las llama indistintamente lágrimas o piernas, dependiendo el lirismo del catador, ya que visualmente las recuerdan.
Como el vino no se comporta igual que el agua, por ser una solución hidro-alcohólica, forma muchas piernas que por lo general se asocian con calidad de producto. De hecho, cuantas más hay, más lentamente se formen y caigan y más delgadas resulten, se presume que el vino es mejor. Y sólo se presume, porque en la medida que se degusta con la boca, las piernas no nos informan sobre el gusto del vino, pero sí acerca de su densidad, cuerpo y peso, algo que también se juzga en el paladar.
Además de agua y alcohol (etanol), en el vino abunda la glicerina y algunos azúcares que aumenta su viscosidad, todos de origen natural. Cuando el producto es agitado en una copa y a su vez este se adhiere a las paredes de cristal, al adelgazarse la sección el alcohol se evapora velozmente haciendo que el líquido forme gotas al caer. Por lo regular se cree que un vino que forme mayor cantidad de piernas es mejor, porque lo que se premia hoy es el cuerpo y la densidad por sobre muchas otras sensaciones. Sin embargo, un vino edulcorado a propósito para enmascarar defectos, formará gran cantidad de gotas, lo mismo que uno que esté subido de alcohol y que resulte quemante al paladar, como una caña o un aguardiente cualquiera.
Las piernas del vino dan una información útil sobre qué esperar de su viscosidad, aunque el veredicto siempre está en la boca. Pero su elegancia y gracia para descender se han convertido en eje de la apreciación visual del vino, porque siempre dan que hablar. Y se sabe: si hay algo que hacer mientras se bebe un vino es beber, comer y conversar.
En Australia, en 2007, se hicieron pruebas con alcohol y glicerol controlado en 9 muestras de vino para ver qué pasaba en boca (cuerpo, sabor, acidez, etc.) Los resultados mostraron que a mayor nivel de alcohol mayor era la sensación de viscosidad en el vino.
¿Qué es lo que nos da la sensación de densidad en boca? El alcohol es el principal componente, los polifenoles totales, el azúcar residual, contenido de polisacáridos, proteínas y algunos esteres.
¿Qué aporta el glicerol al vino? Algo de sabor dulce, es todo.
(Fuente: Claudia Espoz B. Sommelier)

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